Curso experto en Microsoft
Windows 10
unidad 2
Unidad 2. El sistema
operativo Windows 10
2.1. El
Sistema Operativo
A continuación,
intentaremos responder en líneas generales la pregunta ¿Qué es y
para qué
sirve el
Sistema Operativo? y algunos otros elementos relacionados.
En la actualidad existe
una gran variedad de Sistemas Operativos. De entrada, tenemos Microsoft
Windows y todas sus
diversas versiones que aún son utilizadas en todo el mundo: XP, Vista, 7, 8, 8.1 y ahora la llamada
versión 10. En el terreno de los ordenadores portátiles y de escritorio,
también tenemos Linux y
MacOS, entre otros. En los dispositivos móviles, como los smartphones y las tabletas, tenemos iOS, de Apple,
exclusivo de sus productos, y el muy difundido Android.
¿Pero qué
es un Sistema Operativo? Bueno, podemos definir al Sistema Operativo
como el
programa que permite
controlar y gestionar los recursos físicos del dispositivo (hardware), así como el intercambio de
información con el usuario (lo que definimos como la interfaz), al tiempo que genera el ambiente en el
que funcionan el resto de los programas que utilizamos (también llamados
"aplicaciones")
. El Sistema Operativo es entonces una pieza imprescindible para nuestro
ordenador ya que sin él
éste no puede funcionar. Un buen Sistema Operativo es aquél que
administra los recursos
del ordenador de modo eficiente al mismo tiempo que es fácil de utilizar
para el usuario y permite el buen desempeño
de las aplicaciones.
Esta definición simple de
un Sistema Operativo implica muchas características: Ofrece un buen
número de herramientas que
permiten el uso de los diversos programas que se ejecutan en él,
algunas de ellas, incluso,
invisibles para el usuario; permite la conmutación entre programas
diversos que estén
trabajando simultáneamente; facilita el intercambio de datos entre aplicaciones
distintas; da una
administración única a procesos que usan los diversos programas, como la
impresión, la conexión a
Internet e incluso la instalación y desinstalación de los mismos. Además, todos los Sistemas
Operativos y Windows 10 no es la excepción, ofrecen un bagaje de programas elaborados de modo
especial para que el usuario pueda realizar tareas básicas: Una calculadora, un reloj, un procesador de
textos simple, un programa de navegación por Internet, programas de reproducción multimedia
(audio y video), un programa básico de dibujo, etcétera.
Por ejemplo, nosotros no
tenemos porqué saber exactamente en qué parte del disco duro
tenemos guardado cada
documento que hemos creado, ya que es el Sistema operativo el que se encarga de hacerlo. El
sistema de archivos se encarga de gestionar todo lo referente a la
manipulación de archivos y
esta tarea será invisible para el usuario, aunque esencial. Por ejemplo, un archivo puede estar
dividido internamente en varios trozos para optimizar el espacio del disco duro. No tenemos que
preocuparnos acerca de en qué trozos está dividido y dónde están. Si necesitamos abrir el
documento, el Sistema Operativo proveerá al programa la información
necesaria para recuperarlo en memoria y
ponerlo en pantalla.
Un sistema operativo
debería tener siempre bajo control todas las tareas que se están ejecutando en el ordenador de forma
que el sistema no dejase de funcionar, pero esto no siempre es así y a veces una tarea se
descontrola y el sistema se bloquea, es lo que se conoce como
"cuelgue" o
"quedarse
colgado".
En estos casos hay que
intentar eliminar la tarea descontrolada, para ello debemos pulsar de
forma simultánea las
teclas Ctrl +Alt + Supr (o Del), y
aparecerá un menú en el que podremos
elegir Iniciar
el Administrador de tareas. Desde el Administrador de tareas podremos
finalizar los procesos que no
responden. En otros casos ni siquiera podremos abrir el Administrador
del Tareas, y no
quedará otro remedio que reiniciar el ordenador mediante el botón de
"reset" o reinicio.
En última instancia se
puede desconectar de la red eléctrica, pero siempre es preferible utilizar el botón de reinicio. En este
último caso perderemos todo lo que estábamos haciendo si no hemos guardado los cambios. De ahí la importancia
de ir guardando nuestro trabajo frecuentemente.
Algunos ordenadores
portátiles no tienen botón de reinicio, y cómo funcionan con baterías,
tampoco sirve de nada
desconectarlos de la red eléctrica para apagarlos, la solución suele ser
mantener pulsado el botón
de encendido/apagado durante 8 ó 10 segundos.
Aparte de otras
consideraciones, un elemento a tener en cuenta de un sistema operativo es lo
frecuentemente que se
queda colgado. Desgraciadamente las diferentes versiones de Windows
que se han lanzado han
tenido problemas de estabilidad y se han colgado más de lo que nos
gustaría.
En la versión Windows 10,
como suele suceder, nos prometen que han mejorado la
eficacia del sistema.
Puesto que es una versión bastante reciente, sólo el tiempo y vuestra
experiencia personal os dará la respuesta.
Al comprar un ordenador,
el sistema operativo suele funcionar perfectamente, pero según va
pasando el tiempo y se
instalan y desinstalan programas y periféricos el sistema se va degradando
y los cuelgues van
aumentando en frecuencia. Esto sucede porque muchas veces quedan
"restos"
de las diferentes
instalaciones que hemos ido efectuando. Si la situación se agrava hay que
actuar sobre el sistema operativo
para repararlo o reinstalarlo en casos extremos. Para que este mantenimiento no nos
suponga un problema, es interesante ir guardando copias de seguridad de los ficheros que más
apreciemos, copiándolos en un CD, disco externo o memoria USB.
Para retrasar esta puesta
a punto conviene tratar con cierto cuidado a nuestro sistema operativo.
Una de las cosas que no benefician
a un sistema operativo como Windows es la instalación y
desinstalación
abusiva de programas. Por lo tanto, no es recomendable instalar un programa
sólo para ver qué aspecto
tiene y luego desinstalarlo a los cinco minutos. Es preferible leerse la
documentación y luego
decidir si nos interesa instalarlo o no.
Hay que tener en cuenta
que cada vez que se instala/desinstala un programa se graba
información en el registro
de Windows que luego queda ahí. Aunque existen programas para limpiar
el registro su uso requiere ciertos
conocimientos.
En síntesis, el papel del
Sistema Operativo es fundamental para el funcionamiento de nuestro
ordenador, por ello, no
podemos ignorar sus funciones y características. Mientras más y mejor lo conozcamos, mejor
aprovecharemos los recursos de nuestro equipo y, seguramente, trabajaremos
de modo más eficiente con
los programas y, por tanto, con nuestra información, que es al final lo más importante.
En síntesis, el papel del
Sistema Operativo es fundamental para el funcionamiento de nuestro
ordenador, por ello, no
podemos ignorar sus funciones y características. Mientras más y mejor lo conozcamos, mejor
aprovecharemos los recursos de nuestro equipo y, seguramente, trabajaremos
de modo más eficiente con
los programas y, por tanto, con nuestra información, que es al final lo más importante.
2.2.
Dispositivos básicos: El ratón, el teclado y el teclado en pantalla
Además del sistema
operativo, para utilizar el ordenador hacen falta unos dispositivos básicos
que permitan nuestro control
sobre él. El teclado y el ratón son lo más generalizados.
Lo principal antes de
empezar a manejar un Sistema Operativo es conocer los distintos
componentes que forman
parte del ordenador o que están muy asociados a ellos. Aquí mostramos
algunos.
El Teclado
El teclado, permite
introducir texto, así como instrucciones específicas a través de teclas
especiales, como veremos
enseguida.
1) Teclas
de Función: Su uso depende de cada programa, aunque hay algunas convenciones
establecidas respetadas
por la mayoría de ellos. Por ejemplo, F1 activa el sistema de ayuda. F2
sirve para editar
(modificar) algún elemento, F5 redibuja la pantalla, etcétera.
2) Esc
(Escape): Cancela opciones no deseadas. Cierra menús, cuadros de diálogo,
etcétera.
En el trabajo cotidiano,
suele convertirse en la primera opción natural cuando activamos una opción
de modo incorrecto.
3) Bloq
May (Bloque mayúsculas): Conmuta el teclado de minúsculas a mayúsculas
y
viceversa.
4) Mayús
(Mayúsculas): Sirve para obtener mayúsculas y los símbolos que están arriba de
los
números, pero sin conmutar
el teclado. Por tanto, debe presionarse simultáneamente con la tecla deseada.
5) Ctrl
(Control): Tiene diversos fines según el programa, pero siempre se utiliza
en
combinación con otras
teclas.
6) Logo
de Windows: Despliega el menú Inicio.
7) Alt: Su
función primaria individual es activar el menú del programa que estemos
utilizando.
Sin embargo, suele
utilizarse en combinación con otras teclas para múltiples funciones según el
programa.
8) Enter:
Se usa para introducir un dato a la computadora, aceptar una
opción, indicar un fin de
párrafo, etcétera.
9) Icono
de menú: Activa el menú contextual. Equivale a pulsar el botón derecho
del ratón.
10) Las
flechas: Desplazan el cursor u otros elementos en la pantalla.
11) INS
(Insert o Insertar): Permite la inserción de datos, texto u objetos en el punto donde
se
encuentre el cursor.
12) Supr
(Suprimir): Borra los datos elegidos en pantalla.
13)
RegPag y AvPag (Regresar Página y Avanzar Página): Desplazan
los datos en pantalla
según el programa.
14)
Inicio: Desplaza el cursor al inicio de los datos, de una línea o de una
página según el
programa utilizado.
15) Bloq
Num (Bloque numérico): Conmuta el teclado numérico entre los números
y las
opciones alternativas que
cada tecla ofrece.
16)
Retroceso: Borra el carácter que está a la izquierda del cursor.
Combinar
teclas: Para realizar algunas funciones hay que pulsar dos o más teclas
a la vez. La
nomenclatura general y que
utilizaremos en el curso será tecla + tecla (por ejemplo: Ctrl + G). La forma de pulsar
combinaciones es pulsar en primer lugar la tecla especial indicada primero,
mantenerla pulsada y
pulsar a continuación la segunda.
Aunque normalmente las
aplicaciones utilizan las mismas teclas rápidas, debemos tener en cuenta que pueden cambiar de una
a otra. Guardar un documento por ejemplo puede hacerse
con Ctrl + So con Ctrl + G, en función de la aplicación que estemos
usando (en inglés "save", en
castellano "guardar"). A veces no
podemos fiarnos de la intuición, ya que por ejemplo en Word se guarda con Ctrl+ G (en castellano) y se imprime con Ctrl + P (del
inglés, "print"). La forma de
conocer las teclas rápidas
es fijarse en los menús, frecuentemente la propia aplicación indica esta información, ya sea
directamente o con la ayuda contextual que se muestra al pasar el cursor sobre una opción.
Teclas
especiales: Algunas teclas contienen más de un signo, por ejemplo, las
numéricas de
la parte superior. La
forma de elegir un carácter u otro es combinar la pulsación de esa tecla con
las teclas especiales Mayúsculas (también llamada Shift) y Alt Gr. También hay otras teclas
especiales, como Alt, que se utiliza principalmente
para combinaciones de teclas o la tecla
de Windows para acceder rápidamente al menú Inicio.
Ejemplo de Alt Gr y de Mayús: Veamos cómo elegir el carácter
que queremos pulsar, vamos a
fijarnos por ejemplo en la
tecla del número 2:
Si simplemente la
pulsamos, obtendremos el número 2.
Si pulsamos Alt Gr + 2 obtendremos la @.
Si pulsamos Mayúsculas + 2 obtendremos ".
La tecla Alt nos puede resultar útil, por
ejemplo, para desplegar el menú del programa que
tengamos abierto. Al pulsarla
se subraya una letra de cada opción del menú superior, por ejemplo,
la "A" del menú Archivo. Esto
nos indica que pulsando Alt + A desplegamos el menú Archivo.
Otra tecla que también se
suele utilizar es ESC. Sirve para cerrar algunas ventanas, programas o
"escapar" en
diferentes circunstancias, como cuando ha ocurrido un error en la aplicación en
que estábamos trabajando. Su
utilidad, como la del resto de teclas especiales, depende del programa
con el que estemos usando,
por lo que es una buena costumbre consultar la ayuda y
documentación que ofrecen los mismos.
El Ratón
Los botones del ratón:
Hoy en día hay una gran
variedad de ratones, con 2, 3, incluso hasta cuatro botones, pero las
funciones básicas son las
mismas.
El botón
Izquierdo. Es el más utilizado porque con él seleccionaremos los objetos
y pulsamos
botones en pantalla.
El botón del
medio o la rueda dentada se utiliza para desplazar hacia arriba o
hacia abajo la
pantalla. A veces, para
que tenga efecto, tenemos que pinchar en el área donde nos queremos
desplazar.
El botón
derecho se utiliza para desplegar el menú contextual, este menú
recibe este nombre
porque en función del
objeto seleccionado el menú contendrá unas opciones u otras, es decir,
depende de su contexto.
Las funciones del ratón:
El clic. Se
realiza con el botón izquierdo del ratón una pulsación sobre algún objeto, de
esta forma
seleccionamos el objeto
con el que queremos trabajar (una ventana, un botón, un icono...).
Pinchar y
arrastrar. Se utiliza para seleccionar varios objetos al mismo tiempo.
Para hacerlo
pinchas en una zona y
arrastras hasta seleccionar los objetos deseados, luego suelta el botón.
Normalmente las ventanas
sólo se pueden arrastrar si nos situamos en la parte superior, es decir,
en la barra de título.
Doble
clic. Se utiliza para ejecutar una acción (abrir una carpeta, un
documento, iniciar un
programa a partir de su
icono...).
Punteros del ratón:
Normal. El
aspecto normal del puntero del ratón es una flecha , pero puede tomar estas
otras
formas:
Ocupado. Tiene
la forma de un disco . El ordenador está procesando y no permite hacer
ninguna otra operación
hasta que no acabe la actual.
Texto. Cuando estamos en un lugar en el que es posible escribir texto
toma esta forma.
Punto de
inserción. Tiene esta forma . No confundir con el puntero del ratón. El
punto de
inserción es el lugar
donde se insertará la próxima letra que escribamos. El punto de inserción se va desplazando solo según
vamos introduciendo texto, pero también se puede desplazar con las teclas de las flechas del
teclado, y también al hacer clic con el ratón se coloca en la posición donde esté el puntero. Mantiene
un constante parpadeo que nos facilita su localización.
Si eres zurdo y estás
interesado en saber cómo cambiar la configuración de tu ratón para
intercambiar los botones
haz el siguiente ejercicio. Más adelante, dedicaremos un
tema a configurar
al ratón.
Unidad 2. Ejercicio:
Configurar ratón para zurdos
Ejercicio
paso a paso
1. Pulsa el botón Inicio
2. Selecciona la opción Configuración
3. Haz un clic sobre el
icono Dispositivos.
4. En el menú de la
izquierda, haz clic sobre el enlace Mouse y panel táctil
5. La parte derecha de la
ventana se modificará para mostrar las opciones de configuración del
ratón. La primera opción
es Seleccionar el botón primario. Abajo verás un menú
desplegable
para seleccionar el botón Izquierdo
(predeterminado) o Derecho.
6. En general, durante el
curso de Windows 10 utilizaremos un ratón y un teclado, por ser los
dispositivos más
generalizados y comunes. A pesar de ello, queremos recalcar que para
quienes vayan a instalarlo
en un equipo que dispone de pantalla táctil, pueden acceder al
teclado en pantalla mejorado de esta versión.
8. Para acceder a él,
puedes pulsar en Inicio > Todas las aplicaciones > Accesibilidad
de
Windows >Teclado
en pantalla. También puedes encontrarlo gracias al buscador situado en
el menúInicio,
simplemente escribiendo en el cuadro de texto teclado en pantalla. El
teclado
se puede utilizar ya sea
con o sin pantalla táctil, pero tiene más sentido utilizarlo cuando no
disponemos de otro
teclado. Además, también dedicaremos un tema al uso de pantallas
táctiles y algunos atajos que podemos
realizar en éstas
2.3. Las
ventanas
El sistema operativo
Windows 10, al igual que sus versiones anteriores, basa su interfaz en el
uso de ventanas. Es decir,
cada aplicación se abre en un recuadro llamado ventana, lo que nos
permite tener varias
aplicaciones funcionando a la vez e ir cambiando de una a otra, mostrando u ocultando sus ventanas.
La mayor parte de las
ventanas de Windows siguen la misma estructura y son similares a la que puedes ver en esta imagen.
.
Esta ventana corresponde
al Bloc de Notas de Windows y, en este caso
concreto, podemos abrirlo
usando la caja de
búsquedas que está junto al botón inicio escribiendo bloc de
notas. El panel de resultados mostrará la
aplicación correspondiente del mismo modo en que lo hicimos con el teclado en pantalla. También
puedes pulsar Inicio > Todas las aplicaciones > Accesorios
de
Windows >Bloc de
notas.
Puedes ver algunos tipos
más de ventana en este básico.
Vamos a ver los
principales tipos de ventana que nos encontraremos al usar Windows 10, y verás que todas tienen la misma
base y un funcionamiento similar.
Ventanas
del Explorador. Accederemos a este tipo de ventana cada vez que abramos una
carpeta para ver su contenido. Veremos el Explorador de Windows con detalle en
la Unidad 5.
Ventana
de opciones de configuración. Son ventanas desde las que
podemos configurar el
sistema. En la parte
izquierda tienen un panel de Tareas con las
diversas categorías del tema
correspondiente, mientras
que en la parte derecha aparecen los controles para modificar las
opciones de dicha categoría
Ventanas
de diálogo abrir/guardar. Tienen una apariencia similar al Explorador
de
archivos (sin la
Cinta de opciones), pero sirven para elegir un archivo o carpeta a abrir, o la
ubicación de un archivo a guardar.
El aspecto de la ventana
depende también del programa desde el que se abra. Por ejemplo, la
siguiente tiene un aspecto más parecido a
versiones anteriores de Windows.
Buscar
carpeta. En otros casos, puede que tengamos que elegir una carpeta,
para abrirla,
guardar algo o instalar
ahí una aplicación. En este caso se puede mostrar una ventana más simple, en la que elegir la
carpeta del árbol de carpetas. Para ver las subcarpetas contenidas dentro de una carpeta, debemos
pulsar la pequeña flecha que hay junto a su nombre, de esta forma se desplegará su contenido.
Ventana
de propiedades. Nos permiten cambiar las propiedades del objeto sobre el que
se
pulsa, organizando las opciones en distintas
pestañas
Ventanas
de asistente. Aparecen cuando se inicia un asistente. Normalmente nos da una
serie de opciones a
escoger o rellenar, y un botón Siguiente, que nos
permite avanzar por el
asistente,
hasta la última ventana, en la que el botón será Finalizar
Mensajes
o cuadros de diálogo. Muchas veces nos encontraremos con mensajes, que
preguntan qué acción
realizar, nos informan de un evento del sistema, o nos pide que
introduzcamos un valor.
Cuando aparecen estos mensajes es porque el programa necesita una
respuesta para saber qué
hacer a continuación, por ello no podremos continuar con nuestra tarea hasta que hayamos elegido una opción.
Vamos a describir los
conceptos básicos de las ventanas:
La barra
de título está situada en la parte superior de la ventana. Indica el
nombre del
programa o documento.
Los
botones de tamaños permiten variar el tamaño de las ventanas. Están situados en la
esquina superior derecha y
permiten minimizar, maximizar-restaurar y cerraEl botón minimizar
convierte la ventana en un botón situado en la barra de tareas
de
Windows 10, escondiendo la
ventana y mostrando lo que haya tras ella.
El botón maximizar
amplia el tamaño de la ventana a todo el área de trabajo, sin
dejar
de mostrar la barra de
tareas.
El botón restaurar
da a la ventana un tamaño menor al de pantalla completa, para
permitirnos ajustar el
tamaño y la posición que consideremos oportuno. Por defecto adopta el
tamaño y posición de la
última vez que fue restaurada. Sólo se muestra cuando la ventana está
maximizada, sustituyendo
al botón maximizar.
El botón de cerrar se
encarga de cerrar la ventana. En el caso de haber realizado cambios
en algún documento te preguntará si deseas
guardar los cambios antes de cerrar.
Si quieres conocer
distintas formas de cerrar una ventana visita este avanzado.
Windows
nos ofrece la posibilidad de cerrar las ventanas de varias formas.
Con el
Ratón. Haciendo clic sobre el aspa situada
en la parte superior derecha de la ventana.
Pulsando
en la esquina superior izquierda. Al hacerlo, se despliega un
menú con las
opciones de la ventana, en
el que podemos escoger Cerrar.
A través
del menú. Abriendo el menú Archivo, cuando
está disponible, o haciendo clic sobre
la esquina superior
izquierda y seleccionando la opción Cerrar o Salir. La
opción salir cierra la
aplicación por completo.
Ya que es habitual que las aplicaciones permitan trabajar con varios
documentos a la vez dentro
de sí mismas, la opción cerrar nos servirá para cerrar la
ventana activa, es decir, la que estamos
visualizando.
Con el
teclado. Con las teclas Alt + F4 podremos ir cerrando las ventanas activas una
por
una. En caso de no haber
ninguna abierta nos preguntará si queremos cerrar el sistema.
Cerrar
desde la barra de tareas. En la barra inferior vemos un icono por
programa abierto.
Si tenemos abiertas varias
sesiones de un mismo programa, por ejemplo, si hemos abierto dos
ventanas diferentes de
nuestro navegador, Windows 10 las agrupará. Podemos cerrarlas todas a la vez haciendo clic con
el botón derecho en el icono correspondiente de la barra de tareas, esto
hará que aparezca una
ventana como la siguiente. Ya sólo queda hacer clic en la opción Cerrar
todas las
ventanas. Si en cambio sólo hemos abierto una ventana indicará la opción
Cerrar
ventana.
Sea cual sea la forma que
utilices para cerrar, si tratas de cerrar un programa sin haber guardado los cambios que has
efectuado, te saldrá un cuadro de diálogo preguntándote si deseas guardar los cambios antes de cerrar.
Guardar. Guarda los cambios y después cierra la aplicación.
No guardar. Cierra la aplicación sin guardar los cambios.
Cancelar. Vuelve a la pantalla anterior, no guarda los cambios
y tampoco cierra la aplicación.
En muchas ocasiones
trabajaremos con más de una aplicación simultáneamente.
Dispondremos de varias ventanas en la pantalla y a veces nos
podrá interesar poder ver dos
o más de ellas a la vez. Para ello puede sernos útil saber
organizarlas.
Windows 10 ofrece las mismas
opciones de organización que en otras versiones anteriores,
pero, además, incorpora una novedad que explicaremos a
continuación.
El método clásico es haciendo
clic sobre la barra de tareas, con el botón derecho del ratón.
Visualizaremos
las siguientes cuatro opciones
Ventanas
en cascada: Sitúa las ventanas que están abiertas en el escritorio una tras
otra
y las redimensiona. Las va
colocando con un cierto desplazamiento entre ellas, de modo que
vemos la que se sitúa al
frente, pero tenemos a mano las barras de título del resto para
pasarlas a primer plano en cualquier momento.
Mostrar
ventanas apiladas: Sitúa las ventanas que están abiertas en el escritorio una bajo
la otra. No importa
cuántas ventanas sean, pero puede resultar poco práctico cuando tenemos
muchas ventanas ya que el
espacio proporcional para cada una podría ser demasiado
estrecho para trabajar con
ellas. Recomendamos utilizarlo como mucho para dos o tres.
Ventanas
en paralelo: Exactamente igual que mostrar en ventanas apiladas, pero en vez
de situarlas en horizontal, lo hace en
vertical, una junto a la otra.
Mostrar
el escritorio: Es equivalente a minimizar todas las ventanas. Las teclas
rápidas
para esta acción son Windows + D. En ambos casos, tanto con el menú de la barra de tareas,
como con las teclas
rápidas, si volvemos a pulsar las ventanas volverán a su estado original,
siempre y cuando no
hayamos abierto otra ventana.
Minimizar
todo, excepto una ventana: A veces, mientras trabajemos, llegaremos a
abrir
muchas ventanas. Es
posible que nos venga bien minimizar todo, excepto una ventana en
concreto con la que
pensamos seguir trabajando. Ya no tendremos que ir una a una, podremos
reorganizar el escritorio
de una forma rápida. Esta característica de Windows 10 se llama Aero
Shake y fue
implementada por primera vez en Windows 7. Para utilizarla, seleccionamos la
barra de título de la
ventana que nos interesa y movemos el ratón de derecha a izquierda o de
arriba a abajo,
rápidamente. Se trata de darle al ratón una pequeña sacudida. Si volvemos a
hacerlo, las ventanas
volverán a su estado anterior.
Todas estas opciones
funcionan de manera grupal, es decir, estructuran las ventanas dentro
de la pantalla siempre y
cuando no estén minimizadas. A continuación, veremos otra
característica de Windows
10 para posicionar las ventanas de forma individualizada.
Arrastrar
la ventana en la superficie del escritorio. Esta función se llama Aero Snap
y
es una característica de
Windows 10 también implementada por primera vez en Windows 7.
Si arrastramos la ventana
hacia el lado derecho o el lado izquierdo de la pantalla, se ajustará
automáticamente a la mitad
del tamaño de la misma, incluso si la tenemos maximizada.
Windows 10 interpreta que
si tratas de posicionarla es porque la quieres reducir para trabajar
con más ventanas. Si, por
el contrario, la arrastramos hacia la parte superior de la pantalla,
Windows 10 maximizará la
ventana de nuevo. En ambos casos veremos un pequeño relieve
sombreado que nos indicará
cómo va a ajustarse y al soltar se aplicará. Si hay más ventanas
abiertas, éstas se ajustarán a la mitad libre
de la pantalla.
Esta característica está
enfocada a un manejo táctil de la pantalla, obviando el uso de menús.
Las
barras de desplazamiento permiten movernos a lo largo y ancho de la
hoja de forma
rápida y sencilla. Hay
barras para desplazar horizontal y verticalmente. La barra sólo se
activará, es decir,
podremos utilizarla, cuando haya contenido que no cabe en la ventana.
Además, el tamaño de la
barra dependerá de cuánto contenido existe fuera de nuestra área
de visualización: Si la
barra es muy pequeña, es porque hay mucho contenido no visible, si es
grande todo lo contrario.
Podemos desplazarnos de distintas formas: Arrastrando la barra con
el ratón, haciendo clic en
las flechas que hay a los extremos o, en el caso de la barra vertical,
también podremos moviendo
la rueda central del ratón hacia arriba o hacia abajo, si el nuestro
dispone de una.
Redimensionar
una ventana. Podemos personalizar el tamaño de una ventana colocando
el cursor en el borde de
la ventana. Cuando apreciemos que su forma cambia a una flecha
bidireccional , estamos bien situados.
Haciendo clic y arrastrando podremos darle forma.
En los bordes derecho e
izquierdo cambiaremos el ancho. En los bordes superior e inferior
cambiaremos la altura y en
el caso de querer cambiar ambos, podemos posicionar el ratón
en cualquiera de las
esquinas de la ventana . Esto es posible siempre que la ventana no
esté en estado maximizado.
En caso de que esté maximizada, es decir, ocupe toda la pantalla,
puedes hacer un doble clic
sobre la barra superior de la ventana y se restaurará, permitiéndote
ajustar el tamaño.
Ahora que entendemos mejor
en qué consiste el sistema operativo, en el siguiente tema vamos
a conocer cómo estos
elementos se integran para conformar la moderna interfaz de Windows
10.
















